El Karma

La mayoría de las religiones del oriente, principalmente las hindúes, hablan de cosas como el Karma. Se supone que el Karma no es otra cosa más que una consecuencia a los actos humanos, lo cual visto desde cierto punto de vista filosófico, no es bueno ni malo. De modo que el Karma no es un premio o castigo a nuestros actos sino que más bien es lo que sucederá según nos desarrollemos. Esa es la principal diferencia con las religiones judeo-cristianas quienes otorgan un premio o castigo a sus creyentes según sus actos, es decir que son condicionantes y maniqueas.

Pero entonces, ¿es el Karma incondicional? A juzgar por lo que entedemos de la definición pareciera que no hay condicionantes en el Karma, sin embagro somos nosotros mismos quienes debemos acabar con el ciclo que este supone. Si una persona comete injusticias y obra maléficamente durante su vida, al morir tendrá que comenzar de nuevo otra vida en donde se le otorga una oportunidad nueva de corregir lo que en la anterior o anteriores no hizo correctamente, o descargar su "mal karma". Un espíritu reencarna una y otra vez debido a que no logra romper el ciclo que cometer actos injustos o maléficos representa, de modo que puede quedarse reencarnando para siempre.

Aquí consideramos lo que es el "Buen Karma" y el "Mal Karma", que de nuevo vienen a ser el infierno o el paraíso. Resulta entonces que el Karma sí está condicionado a una definición de bondad o maldad según lo decidamos (podemos escoger entre seguir reencarnando ad infinitum o dejar de hacerlo y disolvernos con la "unidad", es decir, recordando la etimología latina; religare), somos nosotros quienes nos otorgamos el premio o castigo en lugar de un Dios, aunque aquí el fin es tener unidad de nuevo con el "origen".