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Si el ectoplasma viene del "más allá", ¿por qué entonces está compuesto por sustancias como silicatos, agua y celulosa? ¿No debería tener acaso materiales "etéreos"? ¿Siempre de donde es, de esta vida o del más allá? ¿Cómo puede ser un fantasma etéreo y el ectoplasma que éste deja a su paso ser materia? Es evidente que todo aquel que pretende hacerse pasar por científico usa un lenguaje disfrazado de términos científicos (jerga pseudocientífica). Inventan palabras como "Telergía" (de la misma forma en que Bart Simpson inventa palabras que suenen a Latín para no sonar como un Zonsus Soquetus) para ganar respeto y credibilidad, y en muchos casos dinero.
El espiritismo y la teosofía, nacidos en ese marco teórico, también buscaron modelos "materialistas" e imaginaron la energía vital como una suerte de fluido gaseoso: el ectoplasma. Pronto se inclinaron por una concepción más dinámica. Era la "vibración", un resabio de la teoría ondulatoria de la luz. El "cuerpo astral" estaba compuesto de "vibraciones" y todo el cosmos vibraba. Detrás de eso no había otra cosa que el éter de los físicos de entonces, concebido como soporte material de "vibraciones" como la luz o el sonido. Con el experimento de Michelson y la relatividad einsteiniana, el éter desapareció del lenguaje científico, pero siguió vivo en el folklore de las pseudociencias.
En éste último texto de Pablo Campanna (de El Escéptico Digital) nos muestra el origen de esa sustancia que acabó convirtiéndose en una vibración "cósmica".
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