Los Cropcircles (Círculos en los sembradíos)

Los Crop Circles han sido debatidos desde 1989. Duendes o brujas han sido asociados desde la antigüedad con este fenómeno. El diablo de siega o el diablo segador es el primer registro, y data de 1678 en Hartfordshire, Inglaterra. La leyenda habla sobre un agricultor que lanza una maldición a un granjero, en esta maldición el agricultor invoca al diablo para que siegue la cosecha. Desde entonces, los círculos misteriosos estuvieron en el olvido por casi 200 años. En este punto, podemos ya mencionar otro de esos libros catalogados como best-sellers: Circular Evidence, de Collin Andrus.
En este libro, Collin Andrus (quien incluso fue llamado por la realeza de su país para investigar el caso) reúne toda la evidencia posible sobre el fenómeno, además de tratar de exponer posibles explicaciones sobre lo que los origina (teorías sobre naves extraterrestres y fenómenos paranormales).

Un diario inglés ofrecía más tarde una recompensa de 10,000 libras a quien proporcionara información sobre los círculos. Entonces los creadores de tan misterioso fenómeno salieron a la luz en un reportaje llamado "The Men Who Conned The World"; los nombres de estos singulares artistas: Douglas Bower y David Chorley. Ellos tuvieron la idea de hacer los círculos durante los años 60 en Australia, cuando el fenómeno ovni era casi nuevo. El período de las actividades artísticas de estas personas está comprendido entre 1978 y 1990. Ellos se retiraron, pero no tardaron en aparecer imitadores alrededor del mundo. Uno de ellos es John Lundberg, quien incluso ha demostrado ante las cámaras que estas cosas sí se pueden hacer en una noche, con tan sólo una cinta métrica y un tablón de madera (cinco horas son más que suficientes para Lundberg en la creación de formas tan complejas que cumplen cabalmente con retos hasta de la NGS).

Después de que el fenómeno perdiera interés (debido principalmente a que todos sabían que era un fraude), los creyentes y los investigadores de lo paranormal, resistiéndose a perder su fe, dividieron el mito en dos vertientes: los genuinos (que eran los más sencillos y a los cuales se les adjudican toda clase de características paranormales y místicas), y los falsos (que son los más complejos, creados por el hombre).

Los supuestos círculos genuinos han tratado de ser explicados ¿nuevamente? dentro del campo de la ciencia. Se dice principalmente que son originados por campos electromagnéticos y que las plantas parecen haber explotado desde adentro a causa de una energía calórica (como las palomitas de maíz en el microondas).

Aún se insiste en que el significado de esos círculos está relacionado con los antiguos sumerios o con los extraterrestres que nos vienen a plantear nuevos conocimientos sobre el ADN -no sé si de ellos o de nosotros-. Algunos crédulos más osados los asocian con la construcción de los monolitos de Stonehenge, considerando tan estúpidos a los antiguos habitantes de Inglaterra que no podían construir tales monumentos por sí mismos, necesitando entonces la ayuda de los seres espaciales.