Todo es satánico

Continuamente se dejan ver montones de textos en los medios donde se hace patente una categorización de la industria del entretenimiento como arma/medio del demonio. Estos textos adolecen de toda objetividad, y en realidad están dirigidos a un sector de los creyentes religiosos exclusivamente, me refiero a los cristianos (fundamentalistas, que no todos los cristianos adoptan una postura tan radical). Aquí se exponen sus principales errores, en este caso los del libro referido:

Ernesto hace una separación entre las caricaturas como occidentales y orientales, incluyendo en el término caricatura de forma general cualquier tipo de animación o historieta. Y no conforme con prohibirlas, también lo hace con los videojuegos. Resulta curioso que Ernesto no parece tener el conocimiento de que en la industria del entretenimiento existen clasificaciones para dirigir un producto al público según su edad. Es verdad que los padres deben ser responsables de vigilar lo que sus hijos ven, pero eso no significa que haya que ocultarles las cosas o como se dice comúnmente: "tapar el sol con un dedo". Lo mejor que puede uno hacer es en caso de no estar de acuerdo con un producto, dejar de consumirlo, pero no censurarlo. En el caso de analizar dicho producto, se debe tener una base sólida para sacar posibles conclusiones. Veamos de que forma analiza Ernesto las "caricaturas" y los videojuegos.

Las caricaturas occidentales según la palabra de Ernesto:

Batman es el primer acusado en el banco del juzgado. Aquí Ernesto nos demuestra su nulo conocimiento en materia de análisis y de cómics. Según Ernesto, el autor de cada personaje refleja sus vivencias y esto es cierto en algunos casos, pero no en todos, y cuando lo es, las vivencias no son reflejadas exactamente igual a la realidad. De Batman, cuyo autor fue Bob Kane (a quien nunca se le menciona en el texto), no se dice nada relevante excepto la mención de una supuesta relación homosexual entre él y Robin, una teoría que se encargó de difundir en la década de los 70's un psicólogo declarado detractor del cómic. La relación aparentemente homosexual puede ser así percibida por quien eso desee ver, Bob Kane pudo también haber querido reflejar una relación más bien paternalista. Una crítica objetiva de parte de Ernesto habría mencionado varias posturas (como la paternalista).

Superman es el siguiente, de quien también se habla de forma superficial (al igual que con la mayoría de los ejemplos citados en el libro) y se destaca lo de su muerte y resurrección para ser dividido en otros dos Supermanes, el rojo y el azul. Aquí Ernesto reconoce que NO sabe cuál es el fin y que no le interesan esas lecturas (¡punto a su favor dentro del análisis!) Antes de que Superman se hiciera eléctrico y tuviera un despliegue de personalidad dual, hubo otros cuatro Supermanes, y además muchos sucesos posteriores, entre ellos su boda con el amor de toda su vida Luisa Lane. La única causa de estos eventos fue el incrementar las ventas del personaje y las ganancias de la compañía, que ya no percibía ingresos fuertes del superhombre (antes ideado por Nietzche, sin querer). Cabe mencionar además que Superman guarda un paralelismo con moisés y con los héroes de los que habla Campbell en "El Héroe de las mil caras". Podemos compararlo inclusive con Cristo. Eso habría hecho de su crítica algo interesante, con una comparación como esa.

Spiderman (c) Marvel Comics El tercero en la lista es Spiderman, de quien definitivamente NO se dice nada. El párrafo dedicado a él consta de tan sólo cuatro líneas. Hasta aquí Ernesto no ha dejado bien claro cual es el motivo verdadero de su sómero análisis con respecto a estos personajes, ni de por qué son un "arma del enemigo", pero de aquí en adelante comienza su análisis con personajes un tanto más fuertes en su personalidad, Spawn, los X-Men y Punisher, de quienes sólo Spawn es nuevo, los demás son mucho más viejos de lo que Ernesto supone, pues afirma que todos son nuevos por igual como si hubiesen sido creados hace un par de años (o incluso décadas, cuando en realidad unos ya van para medio siglo).
De Spawn sólo se describen algunas de sus características más notorias, terminando su párrafo de esta forma: «… un demonio bueno. ¿Puedes creerlo?» Hay que notar que los ángeles pueden cometer pecados y volverse demonios, pero un demonio no puede arrepentirse de sus pecados y regresar al reino de los cielos. Continuamos con los X-Men de quienes en concreto no nos dice nada (¿de nuevo?), tan sólo se limita a mencionar que en alguna ocasión llegaron a culpar a Dios por ser diferentes y resultar rechazados por la sociedad, cosa que Ernesto denomina «posesión demoniaca». Hay que resaltar además que para Ernesto, el hacer responsable a Dios de lo que Él mismo designa es síntoma de posesión demoniaca. Seguramente Job estuvo poseído por un demonio (o varios) cuando dijo que de Dios venían tanto las bendiciones como las maldiciones. Finalizamos con este parco análisis a las caricaturas occidentales con Punisher. Spwan (c) Todd McFarlanne

Dice el párrafo sobre este "polémico personaje" que es uno de los que gozan mayor predilección entre los jóvenes (cosa falsa, pues los favoritos de la Marvel son Wolverine y Spiderman, sobre todo para los niños). De Punisher se dan datos completamente falsos (demostrando que Ernesto no tiene idea alguna de cómo analizar algo y que sólo describió lo que le contaron del personaje, pero nunca llegó a adquirir siquiera un número para sustentar sus afirmaciones).

The Punisher (c) Marvel Comics Se afirma en el texto que Punisher era un asesino a sueldo y que por una traición comienza a combatir al crimen organizado. La verdad es que Frank Castle (nombre real del personaje) era un ex-combatiente de vietnam, veterano de guerra condecorado varias veces con muy altos honores. Sufrió la pérdida de su familia por dos principales causas (no relacionadas por ser teorías que ni la misma Marvel ha aclarado): Una es que estuvo con su familia en una tarde de día de campo, y al ser testigos de un ajuste de cuentas entre mafiosos, fueron ejecutados al ser vistos. La otra habla de un ajuste de cuentas en el cual su familia quedó en medio del fuego cruzado resultando todo en una fatal tragedia. Punisher logra aprehender a los asesinos luego de ultilizar la información de un periodista, pero salen libres tras un largo juicio y gracias a unos abogados, de igual modo aprovecha los medios en su contra, pero nada le otorga la tan deseada justicia. Estos sucesos hacen que Frank decida exterminarlos tomando la ley en sus manos y es así como se dedica a cazar criminales, de ahí su nuevo nombre: Punisher (castigador).

No vemos cómo Punisher por ejemplo pueda tener una moral tan pobre ... Sí, es un psicópata, pero tiene su moral (y habría que juzgar entonces cómo alguien que quiere decirnos en qué pensar y cómo pensar, que carece de un sentido de la ética cuando de juzgar se trata, puede medir el nivel e moralidad de personajes ficticios).

¿Podemos pensar que los cómics y los videojuegos son una prueba de que la violencia se incremente día a día? Definitivamente NO. La violencia existe en todas partes, es parte de la estética (eco-estética, Humberto Acha dixit). El simple hecho de que un autor cualquiera la tome como recurso para ilustrar un evento en su historia no significa que por ello sus lectores harán exactamente lo que la historia dice o lo que sus personajes hacen, de antemano sabemos cuando leemos un cómic que es tan sólo ficción (eso déjenlo a los niños menores de cuatro o cinco años, y piensen que ellos no toman los aspectos profundos que sólo un adulto entiende).

El Capítulo 3 - Vamos contra el Manga

En el capítulo tres, inicia un ataque sin ton ni son a las caricaturas de origen japonés, que parecen ser de las que más lo horririzan a causa del desconocimiento que tiene tanto de ellas como de la cultura japonesa en general. En primer lugar atribuye a estas caricaturas una serie de "mensajes o doctrinas de una 'religión mágica'" (imposible determinar la razón de su propio entrecomillado, como si sólo su propia religión careciera de elementos mágicos), además de afirmar que la palabra "manga" se refiere a una especie de dioses del tercer milenio, dato por demás ridículo y falso, puesto que dicha palabra se emplea para designar a las historietas manufacturadas en Japón y con cierto estilo de dibujo, al igual que en España la palabra empleada para ello es tebeo y en Estados Unidos es comic. Al no poner fuentes o referencias bibliográficas, es imposible determinar de donde se sacó semejante absurdo.

La primer caricatura del género manga que aborda es Dragon Ball, a la cual comienza añadiendo un contexto mitológico sin ninguna relación con la serie animada, ya que lo sitúa en el Japón cuando es conocido de cualquier semi-aficionado a ella que su verdadero fundamento es la antigua leyenda del Rey-mono chino, llamado precisamente Son Gokuh, el cual poseía, al igual que el personaje del anime, una nube voladora y un baculo sagrado. Esto, y todo el trasfondo mitológico que pueda haber en Dragon Ball, ni aparece explicado en la serie, ni es probable que todos los niños que hayan observado la misma lo conozcan o lo hayan investigado por su cuenta. Como bien dice el autor, el único fin de estas caricaturas es entretener, por tanto, ningún niño estará interesado en realizar un análisis mitólogico-cultural de ellas. Luego, no vemos cómo consigan "evangelizarlos", o al menos no he escuchado hablar de la religión de "los Niños de Gokuh". También caben pocos comentarios sobre su ataque a Piccolo de "Dragon Ball"… Dice las características del personaje, aunque parece ser que nadie puede mencionar la palabra "Diablo", sin que él piense que se trata de una artimaña del mismo para perder a las almas… Qué no lea la Biblia jamás…

En seguida, comienza con una serie de vapuleos en contra de personajes específicos del anime (nos referimos a ello como vapuleos porque el autor desconoce en absoluto el tema del que habla -él mismo reconoce que no ha visto la mayoría de las series a las que hace mención- y porque no puede considerarse como un análisis verdadero o crítica por el mismo motivo). La primera en la lista es Ai Amano de "Video Girl Ai", de la cual dice que "representa el espíritu de la feminidad atrapado en un aparato de televisión". En verdad somos incapaces de imaginarnos a antiguos japoneses representando en sus pictogramas a una chica dentro de una televisión. Por otra parte, tal parece que Ernesto está peleado con la fantasía en general, es decir, todo lo que no concuerde con el universo creado por su dios. De ser así, quizá debería criticar también la Iliada, la Odisea y demás obras clásicas basadas en la mitología grecorromana. Además, nos resulta difícil comprender como es que la idea de una muchacha que sale de una televisión pueda adoctrinar con fines religiosos y en contra de alguna de las ideas cristianas.

También es importante destacar como casi todo el discurso de Ernesto está plagado de adjetivos densos para cargarlo del ímpetu y poder de convencimiento que no le da un respaldo bibliográfico o un amplio conocimiento del tema. Menciona también que en la historia de Video Girl ocurren "visitas inesperadas de pequeños diablos". Nuevamente ignoramos de dónde saco tal idea, a no ser de su propia y confusa mente: cualquiera puede corroborar lo contrario en páginas de Internet (si es que su religión no le permite ver la animación o las historietas) o en revistas especializadas en caricaturas manga.

El siguiente personaje es Akane Tendo de "Ranma 1/2". Otra vez desconocemos a qué se referirá cuando dice que ella "se ve enfrentada con el poder de la sexualidad" y que "como las brujas que conocemos, está destinada a un sólo hombre o demonio" (¿acaso le molesta la monogamia?). En este anime, Akane simplemente es una chica que estudia artes marciales y que se ve envuelta en situaciones poco comunes debidas al protagonista de la serie: Ranma Saotome, al que aborda en un apartado más adelante. Quizá de él en efecto pueda decirse que tiene un problema de identidad sexual, más por causas físicas que culturales, sin embargo, de nueva cuenta no alcanzamos a comprender su mezcla de moral ante-medieval con concepto de adoctrinamiento religioso, puesto que en principio, para un análisis serio, debieran ser separados. Dice Ernesto al final del apartado sobre Ranma: "Muchos han catalogado a esta serie como una especie de historia de bisexualidad sin complejos y tolerante durante la adolescencia, o sea no pasa nada tú eres tú y eso es lo que importa; ¡Qué pensamiento tan absurdo!". Es decir que para Ernesto debemos ser intolerantes con la homosexualidad y no ser nosotros mismos, sino los que él o alguien más que se crea con autoridad moral-religiosa nos diga que debemos ser. Hablando de pensamientos absurdos...

Akira de Katsuhiro Otomo

Su prevaricación contra "Akira" es, además de poco profunda, inútil de refutar, porque habla de la trama en general de la obra -con la salvedad de que se equivoca al mencionar como protagonista a un anticristo (jamás se hace referencia a Cristo o a su contrario en la animación)-, contra la cual de nueva cuenta no vemos como se pueda argumentar en un sentido de doctrina religiosa.

Sigue con la "Guerrero Mercurio" de Sailor Moon, quien en primer lugar no es la protagonista de la serie -de hecho es un personaje bastante secundario a comparación de otros- y en segundo lugar no recibió el nombre de "Guerrero Mercurio" en nuestro país, sino el de Sailor Mercury o Ami Mizuno, lo cual no hace sino constatar que jamás vio siquiera un capítulo del anime para criticarlo y que recibió la precaria información con la que cuenta de una fuente española (donde en lugar de "sailors" se les llama "guerreros" y se traduce al español todo lo que se encuentre en otros idiomas). Por lo demas, no se trata de un hada como él menciona, sino de una chica a la que le es otorgado un poder para luchar contra el mal, igual que a su líder y protagonista de la historia, Sailor Moon. Es cierto que se debe transformar para ello (lo cual equivale simplemente a cambiarse de traje), pero continúa siendo ella misma, de modo que el parentesis del autor sobre espíritus poseyéndola es absolutamente tramposo y amañado para que la mente de las personas desinformadas que lo lean analogue "transformación" con "posesión de espíritus", cuando en este caso no tienen ninguna relación. Al igual que con los anteriores, esto puede ser corroborado con mucha facilidad por aquellos que deseen conocer la verdad sobre estas animaciones, cosa que en la que el autor no se molestó.

Sobre Katsumi Liqueur de "Silent Mobius", no queda más que decir que esta serie ya ha sido traída a nuestro país, sólo que a través de la televisión de paga, y ahí específicamente se señala que su contenido no es apto para menores, por lo tanto, no Ernesto, esto no es "lo que ven nuestros niños". Además, ninguna editorial del país ha comprado los derechos para publicar este manga, a diferencia de Video Girl Ai, a la que Ernesto trata de serie cuando se trata, en el caso de la animación, de solamente seis capítulos -que por supuesto jamás serán transmitidos en televisión abierta por motivos de los que hablaremos adelante-, y que sí fue publicada por Editorial Vid en el 2001. Es de sorprenderse la falta de información de algunas personas…

Con respecto a cierto personaje de una serie llamada "Dark Angel", un tal Santo Shou, hace este cometario final: "Temas demasiado adultos, para ser dirigidos a los niños y jóvenes". Número uno: la mayoría de las caricaturas que ha mencionado NO ESTÁN DIRIGIDAS A NIÑOS Y JÓVENES MENORES; jamás fueron hechas con esa intención y que sepamos sus autores nunca han mencionado lo contrario. Número dos: de nueve series que menciona, solamente tres han sido transmitidas en México, por tanto, no veo la forma de que representen un peligro real (en caso de serlo) para ese sector de la población. Y número tres: no las han transmitido ni las piensan transmitir porque, además de que el gobierno panista y Televisión Azteca no lo van a permitir por su terrible moralina religiosa, no tendrán buena acogida al ser caricaturas que no son para niños, que tienen un máximo de veintiseis capítulos y que gente como Ernesto se dedica a difamar. Así que, otra vez, no podemos comprender el porqué de su preocupación. Actualmente el único de los animes que menciona y que sigue siendo transmitido es Dragon Ball.

Al final de su disertación sobre el anime -término que jamás menciona, a pesar de se la palabra con la cual toda persona medianamente informada sobre este tema se referirá a las animaciones japonesas estilo manga- dice Ernesto: "Desafortunadamente por el constante contacto que los jóvenes tienen con este tipo de caricaturas, es más fácil que crean en el poder de uno de estos 'héroes' que en el poder de Dios". Lo dicho: señores, dice Ernesto que si leen las Siete Tragedias de Esquilo, los cuentos de Oscar Wilde, y la Metamorfosis de Kafka, o ven películas u otras obras narrativas en las que se mencione algún tema de fantasía o de héroes como el Señor de los Anillos, se van a convencer de que eso es realidad a causa del poco cerebro que tienen, y Dios los va a castigar porque esas obras les lavaron el cerebro mejor que él y porque ustedes, oligofrénicos, se creen que Gregorio Samsa realmente se volvió una cucaracha y volvió a ser humano. Y menos los niños, así que jamás los dejen que lean, o que vean buen cine, y mucho menos por supuesto, caricaturas y cómics.

Y finalmente, para violencia Ernesto, nada más échate el noticiero de la hora de la comida, para que veas como los gringos matan a los niños iraquíes con toda facilidad… Eso, en nuestro muy humilde y particular punto de vista, les afectará más que una caricatura japonesa, dependiendo del grado de comunicación que tengan con sus figuras paternas… "Ya estamos advertidos, es decisión de ustedes seguir viendo estos programas"… ¿Nos amenazas?: Ojalá nunca veas Neon Genesis Evangelion …

Podemos decir que lo que Ernesto hace en su libro es "satanización", acto que consiste en buscar un chivo expiatorio para achacarle todos los males de forma irresponsable.

Ni los Simpson se podían salvan (¿cómo?), como de nuevo el autor lo hace patente, parece ignorar que los Simpson es un programa dirigido a audiencias maduras y que no estaría mal que los niños lo vieran junto con sus padres, quienes les explicarían de que se trata el asunto. Siendo que son programas para adultos o mayores de edad, ¿debemos entonces hacer que los medios de la televisión censuren programas como el de los Simpson tal y como Ernesto sugiere?

The Simpsons (c) Matt Groening

Las caricaturas aprobadas por Ernesto que, al parecer se le pasó analizarlas (seguro las vio cuando era un niño). Don Gato es en realidad un vival que se aprovecha de la buena voluntad de los demás (no parece ser mejor ejemplo para los niños que Bart u Homero Simpson). Los Picapiedra son los precursores de los Simpson, pues su trama se basaba en los problemas conyugales y familiares, con los vecinos y en el empleo. La Pantera Rosa es más bien (el Nuevo Show) una caricatura surrealista que no cualquier niño comprende en ese contexto, tan sólo se limitaría a reír con las aventuras del rosado felino que tanto nos divierten.

Videojuegos

De nuevo en este análisis el autor nos muestra su incapacidad crítica, según afirma su texto, nunca conoció juegos de pelea como Punch Out o Double Dragon, que precedieron por muchos años a Street Fighter (según él se revolucionaron y llenaron de violencia en forma general a partir de éste último, ¿qué nunca jugó "Narc" o "Vendetta"? ... Creo que no). De videojuegos siempre han existido géneros, la violencia y el tema de las peleas ha existido desde hace mucho, recuerdo uno de los primeros videojuegos con esa temática que fue Karate Champ y Gladiator a principios de la década de los ochenta, videojuegos que hoy en día se ven casi tan primitivos como Pong o Space Invaders. Es verdad que los medios influyen en los comportamientos de la sociedad, pero esto no significa que debamos prohibir y violar los derechos a la libertad de expresión a quien sea (así se trate de una transnacional como Atari o Nintendo), porque además resulta inútil. Hay que analizar además bajo que circunstancias un niño se deja influenciar por un medio y de que manera lo hace, ¿o acaso todos los que hemos jugado videojuegos y somos consumidores de los cómics nos convertiremos en asesinos inmisericordes inevitablemente? Según la película de Michael Moore: "Bowling for Columbine" ("Masacre en Columbine"), se podría pensar que son los bolos o boliche lo que indujo a los jóvenes asesinos a disparar a sus compañeros de escuela. Le recomendamos a Ernesto ver esa película y replantearse sus ideas sobre la influencia de la música, videojuegos (que de aquel suceso el videojuego de Doom y la música de Marilyn Manson fueron culpados) y los cómics sobre la juventud.

Y es que sucede que la violencia en los videojuegos existe desde el personaje que el autor reconoce como precursor de estos: Pacman. El simple hecho de imaginar que venceremos a un oponente con una simple pastilla, o con una barra que rebota a una pelota cuadrada puede hacernos pensar en algo violento (Pong). La competitividad deportiva es en realidad una insitación a la violencia, proviene de los gladiadores. Y sin embargo, no andamos golpeando por ahí a los tenistas de igual forma que cuando conducimos no atropellamos a la gente sólo por el hecho de que lo hemos jugado en un sistema de video para computadoras.