Del arte y otros demonios.

Mitología contemporánea.

SIEMPRE -bueno, siempre que he podido- me he preguntado por qué algunas personas insisten en la estupidez de que los antiguos eran gente supersticiosa e ignorante, por debajo del nivel intelectual de nuestros días. Con eufemismo: que ahora estamos mejor gracias a las comodidades tecnológicas y al "librepensamiento". En verdad la ideología actual del progreso es lo más estupido que se haya concebido. Lo peor del asunto es que quienes la ostentan (porque es con ostención, como todo un lujo) ni siquiera se dan cuenta de ello -obvio es que para ser maquiavélico hay que ser inteligente-. Si les hablara uno de que es necesaria una reconfiguración del universo mítico, como decía Wagner, pensarían que se les propone construir un tótem de madera y brincotear alrededor de él creyendo que es Dios en persona -como con la ostia-. No valdría, pues, la pena explícarselos.

Ahora bien, Wagner hablaba de esto a fines del siglo XIX. No conocía tantas comodidades tecnológicas, por ejemplo la televisión, una verdadera máquina reconfiguradora de mitos, o la internet, un cosmos mítico en sí mismo, pero virtual. Lo que Wagner deseaba se cumplió, sin embargo, tengo la seguridad de que si hubiera podido ver el modo, se habría dedicado a arreglar todas sus composiciones en versión tecno. Lo new age, el canal Infinito, los protagonistas del futbol, las pastillas para bajar treinta kilos en un nanosegundo, los cazafantasmas, los cazaovnis, los cazaindígenas, los anti-gay, los anticristos, las Antillas -como olvidar la catástrofe antillana en la época colonial. Nota mental: jamás perdonar a los españoles (SEP)-... Los antiguos... No eran mejores humanos, sólo vivían en un mundo que no se hacía justicia lentamente de sus habitantes; sólo tenían menos información y podían pensar más; sólo no sabían con qué se come la depresión; sólo tenían genio artístico y no un arte global de asfixia. Y aquéllos, los anti-mitos, reconfigurando (Wagner, te hubieras muerto) la cultura al creer -me gustaría subrayar la fe del asunto-, en toda su intelegencia (artificial), que los griegos pensaban que un señor barbudo en el cielo enviaba los rayos a la tierra...