Conquistador

-Salve, muy favorecida... -Comenzó el seductor- ¡Bendita tú entre las mujeres!

Un lugar privilegiado en el reino celestial prometió a la casi niña.

-Shhh... -señaló, en medio de la excitación, la que decía aún no haber conocido varón- Nada tienes que decir. Tan sólo ven... y embiste sin piedad...